Sudán del Sur
Médicos del Mundo cierra su trabajo en Sudán del Sur por una decisión estratégica y de falta de fondos. En 2025 nos despedimos con más de 65 000 personas atendidas con servicios esenciales de salud, más de 1500 sesiones de salud mental realizadas y un personal local con capacidades reforzadas, entre otros.
contexto
En 2025, Sudán del Sur continúa enfrentando una de las crisis humanitarias más complejas y prolongadas del mundo. Pese a avances puntuales en los últimos años, la combinación de conflicto armado, desplazamientos masivos, inundaciones recurrentes, brotes epidémicos y un sistema económico en colapso mantiene a millones de personas en una situación de extrema vulnerabilidad. Las cifras del Humanitarian Needs and Response Plan 2025 revelan la magnitud del desafío: 9,3 millones de personas necesitan asistencia humanitaria, casi el 70% de la población, y 5,4 millones serán priorizados por la respuesta internacional debido a la severidad de sus necesidades, especialmente en protección, nutrición, salud y agua.
Las inundaciones de 2024–2025 agravaron el escenario: más de 1 millón de personas resultaron afectadas y 355 000 fueron desplazadas, con la devastación de tierras agrícolas, infraestructuras básicas y viviendas, especialmente en los estados de Unity y Jonglei, donde algunas zonas quedaron literalmente bajo el agua.
A la crisis climática se suma el incremento de la violencia armada e intercomunal. Desde enero de 2025, se registraron más de 322 000 nuevos desplazamientos debido a ataques, enfrentamientos y bombardeos en zonas como Western Equatoria, Upper Nile, Warrap y el ÁreaAdministrativa de Abyei. Los desplazamientos se entrelazan con la llegada de personas refugiadas y retornadas procedentes del conflicto en Sudán: hasta 850 000 personas habían cruzado al país antes de finalizar 2024, y más de 570 000 llegaron en 2025, generando una presión adicional sobre comunidades yaexhaustas y con acceso limitado a servicios básicos.
La situación sanitaria también se deterioró. El país enfrentó un brote prolongado de cólera, con más de 96 000 casos y 1589 muertes reportadas en 55 condados desde octubre de 2024. La debilidad del sistema de salud, donde la mitad de las instalaciones carecen de suministros y personal esencial, limita enormemente la capacidad de respuesta. El deterioro del acceso humanitario es igualmente preocupante: en 2024 se documentaron decenas de incidentes contra personal humanitario, y las restricciones continuaron en 2025, afectando la entrega de ayuda vital.
En este escenario, los riesgos de protección se intensifican: violencia de género, matrimonios forzados, extorsiones, ataques contra civiles y discriminación sistemática afectan a mujeres, niñas, desplazados internos y retornados. El país alberga dos millones de desplazados internos y más de 500 000 refugiados, muchos de ellos viviendo en zonas aisladas sin medios de subsistencia ni servicios esenciales.

NUESTRO TRABAJO EN 2025
En 2025, Médicos del Mundo cerró su presencia en Sudán del Sur tras ocho años de intervención continuada en el estado de Jonglei, un territorio profundamente afectadopor conflictos recurrentes, desplazamientos masivos, inundaciones cíclicas y unsistema sanitario debilitado.
En Médicos del Mundo hicimos un reajuste de estructura y focalización de los recursos, como parte de un proceso estratégicocon el objetivo de preservar la viabilidad global de la organización y reforzarel impacto de las actuaciones en otros contextos prioritarios.
Durante 2025, nuestro trabajo se centró en garantizar el acceso a servicios esenciales de salud, fortalecer las capacidades del sistema público y reducir el impacto humanitario en comunidades remotas, especialmente en los condados de Bor South y Twic East, donde se concentranalgunas de las necesidades más agudas del país.
La estrategia humanitaria en 2025 combinó cinco pilares operativos:
1. Atención primaria de salud: a través de centros de salud fijos (principalmente Baidit PHCC) y Unidades Médicas Móviles, asegurando la provisión de consultas curativas, vacunación, cribado nutricional, atención materno infantil y derivaciones de emergencia. Esta combinación de dispositivos permitió llegar a poblaciones aisladas por inundaciones o inseguridad, donde la oferta sanitaria era inexistente o intermitente.
2. Salud sexual y reproductiva (SSR) apoyo a mujeres y adolescentes: en coordinación con la Jonglei State Women Association (JSWA), se mantuvieron dos centros para mujeres y jóvenes que funcionaron como espacios seguros para la atención psicosocial, la sensibilización sobre salud sexual y reproductiva (SSR) y la prevención y respuesta a la violencia de género. También se distribuyeron kits de dignidad y se reforzaron mecanismos comunitarios de protección.
3. Salud mental y apoyo psicosocial (SMAPS): se integró la salud mental en todos los niveles de atención, ofreciendo sesiones individuales y grupales, así como herramientas de afrontamiento para personas afectadas por traumas, desplazamientos y pérdidas. La formación de movilizadores comunitarios garantizó continuidad más allá del cierre de la misión.
4. Sensibilización comunitaria y prevención: equipos comunitarios capacitados difundieron mensajes de salud, higiene, SMAPS, SSRR y prevención de la violencia, alcanzando a decenas de miles de personas mediante visitas domiciliarias y sesiones grupales.
5. Fortalecimiento del sistema sanitario local: se desarrollaron formaciones para personal sanitario, se rehabilitaron infraestructuras y se entregaron medicamentos y equipamiento, asegurando que los servicios continúen operativos tras la retirada de Médicos del Mundo.
Este conjunto de acciones permitió dejar un legado de capacidades locales reforzadas, infraestructuras rehabilitadas y comunidades más resilientes, con un cierre responsable y coordinado con el Estado y los socios locales.