En 2025, la Red Internacional de Médicos del Mundo desarrolló su actividad en 66 países, de los cuales 49 corresponden a programas internacionales y 17 a programas nacionales, lo que refleja el alcance global y la complementariedad de sus intervenciones.

El año ha estado marcado por la continuidad —y en algunos casos intensificación— de las tendencias observadas en la cooperación internacional. Se ha reducido aún más la financiación institucional y se ha observado un claro deterioro del acceso humanitario, especialmente en grandes crisis como los Territorios Palestinos Ocupados, Ucrania o República Democrática del Congo. Estas limitaciones no solo han afectado a contextos altamente mediáticos, sino también a otros escenarios como Burkina Faso y Haití, donde las restricciones operativas han condicionado significativamente la capacidad de respuesta humanitaria.

En este contexto, la red reforzó su compromiso con el derecho a la salud, adaptando sus estrategias para maximizar el impacto en entornos cada vez más complejos.

Países en los que trabaja la Red Internacional de Médicos del Mundo.

Gobernanza y fortalecimiento de la red

Uno de los principales avances en 2025 ha sido el desarrollo del proceso de transformación interna impulsado a través de las iniciativas One MdM y MdM International. Estas iniciativas buscan fortalecer la integración de la red, mejorar la coordinación entre delegaciones y optimizar la eficiencia operativa en los múltiples países de intervención.

En julio de 2025 se validó un objetivo estratégico clave: el desarrollo de una estructura conjunta para la gestión de las operaciones internacionales en un plazo de dos años. Este paso supone un avance significativo hacia la reducción de duplicidades y la consolidación de un modelo más coherente.

La actividad de gobernanza ha sido especialmente intensa, con cerca de 120 reuniones celebradas en los distintos órganos de la red, así como en sus comunidades temáticas. La Asamblea General Anual, celebrada en Neuchâtel (Suiza), reunió a las 17 delegaciones y reforzó los espacios de toma de decisiones colectivas.

Asamblea General Anual celebrada en Neuchâtel (Suiza), 25 de noviembre.

Incidencia política y posicionamiento

La incidencia política ha constituido uno de los pilares de la acción internacional en 2025. La incorporación de un puesto conjunto en Bruselas ha permitido reforzar la presencia institucional de la red ante las instituciones europeas.

Se han desarrollado posicionamientos clave sobre migración y salud, así como informes relativos al impacto de ciertas políticas en el acceso al derecho a la salud. La participación en espacios internacionales, como el Foro Humanitario Europeo, ha contribuido a visibilizar estas problemáticas y a reforzar el papel de la red como actor de referencia.

Respuesta humanitaria y emergencias

La respuesta a crisis humanitarias ha continuado siendo una de nuestras principales líneas de actuación. Aunque el acceso humanitario está cada vez más restringido, la Red ha adaptado sus intervenciones para garantizar la continuidad de los servicios de salud en entornos complejos.

Entre las actuaciones más destacadas se encuentran: la respuesta al ciclón en Mayotte, la intervención en Burundi ante la llegada masiva de población refugiada congoleña y la adaptación de programas en la frontera de Estados Unidos, con especial enfoque en atención a la población migrante.

Asimismo, la red ha mantenido un seguimiento constante de grandes crisis internacionales, como Gaza, Ucrania o la República Democrática del Congo, donde las limitaciones de acceso han requerido ajustes operativos continuos.

Programas regionales y cooperación

Durante 2025, la Red ha avanzado en el desarrollo de enfoques regionales, entre los que destaca la implementación de una estrategia plurianual para Centroamérica y México. Esta estrategia aborda de manera integrada la movilidad humana, la violencia, la atención primaria y la respuesta a emergencias.

En el espacio euro mediterráneo, el proyecto Xenia continúa fortaleciendo las capacidades de organizaciones locales en Marruecos y Túnez, facilitando el acceso a la salud de poblaciones vulnerables.

Estas iniciativas reflejan un enfoque basado en alianzas locales, en la generación de evidencia y en la adaptación a contextos complejos.

Salud sexual y reproductiva

La promoción de los derechos sexuales y reproductivos ha sido una prioridad estratégica en 2025, especialmente en un contexto global de retrocesos en este ámbito.

La Red ha impulsado iniciativas orientadas a garantizar el acceso a servicios esenciales, incluyendo el acceso al aborto seguro, y ha desarrollado programas adaptados a contextos culturales diversos, reforzando su compromiso con la equidad y los derechos.

Coordinación y aprendizaje

La coordinación interna ha sido un eje clave de trabajo durante el año. Los espacios de intercambio entre delegaciones, tanto a nivel temático como geográfico, han permitido fortalecer el aprendizaje colectivo y mejorar la calidad de las intervenciones.

En este marco, se ha iniciado el proceso participativo de elaboración del segundo Plan Estratégico de la Red (2027–2031), que definirá las prioridades futuras de la organización a nivel internacional.

Retos

La red continúa enfrentando retos significativos. A nivel externo, destacan la reducción de la financiación institucional y las crecientes restricciones en el acceso humanitario. A nivel interno, los procesos de transformación requieren consolidación para garantizar su sostenibilidad.

No obstante, el avance hacia un modelo más integrado y la capacidad de adaptación demostrada en 2025 refuerzan el posicionamiento de la red para afrontar los desafíos futuros.