Siria

Uno de los principales logros ha sido el fortalecimiento del sistema sanitario en el noreste de Siria, mejorando la infraestructura, el equipamiento y el acceso a medicamentos esenciales, lo que ha permitido mantener la continuidad de los servicios en un sistema colapsado.


CONTEXTO

El noreste de Siria se enfrenta a una crisis humanitaria compleja y prolongada, agravada por más de 14 años de conflicto armado, desastres naturales, inestabilidad política y crisis económicas. La infraestructura devastada, junto con la inestabilidad política y la crisis económica, ha provocado un aumento dramático de la pobreza y la vulnerabilidad.

Según la Revisión de Necesidades Humanitarias 2025 de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), 16,5 millones de personas necesitan asistencia humanitaria, de las cuales el 62,5% se encuentra en situación de necesidad aguda.

Aproximadamente 5,7 millones de personas son desplazadas internas, con especial incidencia en el noreste de Siria (NES), donde gran parte de la población carece de acceso a servicios esenciales de salud, salud mental y nutrición.

Los servicios sanitarios son especialmente limitados: solo el 57% de los hospitales y el 37% de los centros de atención primaria están en funcionamiento. En total, 15,9 millones de personas necesitan servicios de salud en Siria.

El contexto político en el noreste es altamente inestable, bajo el control del Consejo Democrático Sirio (no reconocido internacionalmente), lo que genera tensiones con el Gobierno sirio y con Turquía, que realiza ataques recurrentes en zonas fronterizas. Además, hay presencia de tropas estadounidenses y rusas, así como de grupos armados como ISIS y Al Qaeda.

El año 2025 marcó un cambio significativo: tras la caída del régimen de Bashar al-Assad en diciembre de 2024, el noreste se mantuvo relativamente estable gracias a acuerdos políticos, aunque persistieron tensiones y enfrentamientos en torno al río Éufrates. A finales de 2025, el conflicto se intensificó nuevamente, con enfrentamientos en Alepo y otras zonas, generando nuevos desplazamientos internos.

La multiplicidad de actores armados provoca desplazamientos masivos y dificulta el acceso humanitario. La economía atraviesa una crisis profunda, con más del 90% de la población viviendo por debajo del umbral de la pobreza.

La situación económica se agrava por la depreciación de la moneda, la inflación elevada y el aumento del coste de vida. El precio de la cesta básica de alimentos aumentó un 88% en los primeros nueve meses del año, mientras que los hogares destinan el 77% de sus ingresos a la alimentación.

El acceso a la atención sanitaria es desigual. Los principales proveedores son: Centros públicos (35,4%), Farmacias (23,8%), Clínicas privadas (22,9%) y Centros apoyados por ONG (14,4%) que reflejan su papel esencial en zonas con servicios limitados o inexistentes.

Aquí va el contexto. 


NUESTRO TRABAJO EN 2025

Tras casi 15 años de conflicto: 16,5 millones de personas necesitan ayuda humanitaria, 15,9 millones necesitan servicios sanitarios y 5,7 millones son desplazados internos.

Se ha mantenido el apoyo a servicios de atención primaria que cubren a más de 1,3 millones de personas en Hassakeh, Raqqa y Kobane, beneficiando directamente a más de 935 000 personas.

La intervención se centra en:

A. Garantizar el acceso a la atención sanitaria

Desde 2017, Médicos del Mundo trabaja en el NES. En 2025, la situación se deterioró por el colapso del sistema sanitario, el aumento de desplazamientos y la inseguridad creciente.

Más de 1 millón de personas accedieron a atención gratuita, priorizando mujeres, niños y población desplazada.

B. Atención primaria de salud

La fragilidad del sistema sanitario ha reducido los servicios básicos debido a la escasez de personaly medicamentos.

Acciones clave:

·       22 centros de atención primaria apoyados

·       745 614 personas atendidas

·       2 unidades móviles desplegadas en Raqqa y Tabqa

·       Suministro de medicamentos esenciales

·       390 profesionales formados

·       237 000 personas alcanzadas en actividades de sensibilización

·      Atención nutricional, incluyendo malnutrición infantil y VIH

C. Salud mental y apoyo psicosocial

El conflicto ha provocado un aumento de estrés postraumático, ansiedad y depresión, especialmente en mujeres y niños.

Resultados clave:

·       41 973 consultas de salud mental

·       115 profesionales formados en primeros auxilios psicológicos

·       263 000 personas sensibilizadas

·      Mejora en la detección precoz y tratamiento

D. Salud sexual y reproductiva y protección

Se ha priorizado el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva y la protección frente a la violencia de género.

Resultados:

·       146 525 consultas realizadas

·       19 profesionales formados en emergencias obstétricas

·       53 profesionales formados en atención a víctimas de violencia de género

E. Preparación y respuesta ante emergencias y epidemias

El aumento de brotes epidémicos y el hacinamiento han generado una crisis de salud pública.

Acciones clave:

·       Seguimiento epidemiológico en 22 centros de salud

·       51 profesionales formados en gestión de emergencias

·       6 puntos de rehidratación oral instalados

·       2 unidades móviles desplegadas

·      4 planes de preparación y respuesta desarrollados

A pesar de ello, persisten desafíos críticos como la escasez de personal cualificado, la falta de medicamentos y las restricciones de acceso por inseguridad. No obstante, medidas como la formación continua y la optimización de recursos han permitido mantener operativos los servicios de salud.

Campo para personas desplazadas en el noreste de Siria. ©Guillem Trius