Hemos desarrollado un trabajo comunitario por la mejora general de todos los recursos sociales y sanitarios, junto con un acompañamiento sociosanitario, especialmente de personas vulnerables y con problemas de salud y fragilidad importantes.
Melilla constituye uno de los principales puntos de entrada por tierra a la Unión Europea desde África, debido a su ubicación geográfica en el norte del continente africano y su frontera con Marruecos. La ciudad autónoma, de apenas 12 km², está rodeada por la valla de Melilla y cuenta con cuatro pasos fronterizos, aunque actualmente solo permanece abierto el de Beni-Enzar tras el cierre del resto desde la pandemia de COVID-19. Esta realidad fronteriza condiciona la vida de gran parte de la población y afecta especialmente a las personas migrantes y solicitantes de asilo.
En los últimos años, el contexto migratorio ha cambiado significativamente debido al endurecimiento del control fronterizo y a las restricciones impuestas tras la reapertura de la frontera. El funcionamiento actual exige visados o permisos de residencia para acceder a la ciudad, lo que ha limitado la movilidad y aumentado las situaciones de irregularidad administrativa.
El perfil de las personas solicitantes de asilo ha cambiado y actualmente predominan personas de origen latinoamericano. Sin embargo, continúan existiendo importantes dificultades de regularización, especialmente para la población de origen magrebí. A ello se suma la imposibilidad de muchas personas marroquíes residentes en Melilla de renovar su documentación, lo que agrava las barreras de acceso a derechos básicos, especialmente al sistema sanitario.
Melilla presenta además importantes indicadores de desigualdad y exclusión social. La ciudad registra una de las tasas de desempleo más altas del país y un nivel de renta inferior a la media estatal. En este contexto, las personas migrantes y en situación administrativa irregular afrontan múltiples obstáculos para acceder a derechos fundamentales como la salud, la vivienda o la protección social, lo que evidencia la necesidad de reforzar políticas públicas basadas en la equidad y los derechos humanos.

Se ha consolidado el trabajo que iniciamos en 2016, centrado en la atención a población con bagaje migrante para facilitar su acceso al derecho a la salud, sin olvidar que Melilla es también un territorio de tránsito dentro de las rutas migratorias.
Nuestras principales líneas de actuación son:
En el marco europeo, el proyecto Migration in Mind, desarrollado junto a Médicos del Mundo Bélgica, Médicos del Mundo Croacia, Tenenet (Eslovaquia) y la asociación Udruga Ludruga, busca impulsar un marco común de servicios de salud mental y apoyo psicosocial para personas migrantes. El proyecto promueve la sensibilización a la ciudadanía y a las organizaciones sobre los derechos de las personas migradas y la importancia de su acceso a recursos de salud mental, fomentando el trabajo en red a nivel europeo.
Durante 2025, entre sus principales logros, destacamos la elaboración de materiales informativos en varios idiomas, incluida una guía psicoeducativa básica sobre salud mental; la realización de una visita de estudio en Melilla con la participación de entidades socias de Bélgica, Eslovaquia y Croacia, en la que abordamos la intervención en salud mental y apoyo psicosocial; y el desarrollo de trabajo de campo en salud mental a nivel individual y grupal. Este trabajo nos ha permitido identificar buenas prácticas que han servido de base para formaciones online transnacionales dirigidas a profesionales y para la elaboración de una “caja de herramientas” actualmente en fase piloto.